La armonización regulatoria que facilita los intercambios de energía presenta una oportunidad única para Panamá, permitiéndole convertirse en un hub energético en la región. Esta posición estratégica le permitiría a Panamá funcionar como una especie de puente energético entre las regiones Andina y Centroamericana. Por un lado, Panamá podría importar energía de Colombia cuando las condiciones sean favorables, y posteriormente reexportarla a los países de Centroamérica, o cuando estos últimos tengan excedentes competitivos, Panamá los puede exportar a Colombia.
La posibilidad de acceder a la energía de los países vecinos, a través de una interconexión, incrementa la oferta en el mercado, con lo cual no solo se ofrece una protección relativa contra el aumento de las tarifas, sino que también puede contribuir a una mayor estabilidad económica para los consumidores. En última instancia, esto se traduce en beneficios tangibles para los hogares y las empresas, principalmente en Panamá, al proporcionarles un acceso más asequible y predecible a la energía eléctrica.
La interconexión eléctrica entre países facilita la integración y utilización de fuentes de energía renovable. Esto no solo contribuye a una significativa reducción en las emisiones de CO2 sino que también puede resultar en la disminución de tarifas eléctricas al aprovechar fuentes energéticas más económicas y sostenibles.
La interconexión eléctrica permitirá que los países aprovechen las diferencias y complementariedades de sus matrices energéticas. Por ejemplo, si un país tiene una fuerte producción de energía solar durante el día y su vecino produce energía hidráulica de manera más eficiente durante la noche, como es el caso de Colombia, la interconexión entre ambos podría asegurar un suministro de energía constante y renovable las 24 horas del día. Esta complementariedad no solo garantiza una mayor estabilidad en el suministro, sino que también optimiza el uso de fuentes renovables entre regiones.
La interconexión eléctrica actúa como un seguro ante posibles fallos o problemas en el sistema energético de un país. Si un país enfrenta dificultades en su suministro, ya sea por condiciones climáticas adversas, fallos técnicos o cualquier otro imprevisto, puede apoyarse en el flujo de energía del país con el que está interconectado. Esta colaboración garantiza una mayor resiliencia y continuidad en el suministro eléctrico, protegiendo a los consumidores de interrupciones y asegurando una operación más estable y confiable del sistema energético.
La interconexión eléctrica entre Panamá y Colombia, auspiciada por las compañías ETESA de Panamá e ISA de Colombia, no solo se centra en los beneficios energéticos y económicos, sino que también se compromete con la responsabilidad social y ambiental. Este compromiso se traduce en beneficios tangibles para las comunidades en el área de influencia del proyecto. Con una gestión social complementaria que se extiende a lo largo de la vida del proyecto, las comunidades locales se beneficiarán de iniciativas que podrían incluir programas de educación, desarrollo de habilidades, empleo local y protección del medio ambiente.
La tecnología de Corriente Directa (HVDC) seleccionada para la interconexión eléctrica entre Panamá y Colombia supera a las soluciones tradicionales en corriente alterna de alta tensión (HVAC) en varios aspectos clave. HVDC permite una transmisión de energía más estable y sin las oscilaciones inter-área asociadas con HVAC, mejorando el amortiguamiento y la estabilidad general de los sistemas eléctricos. Además, ofrece un control refinado y flexible sobre las transferencias de potencia entre naciones con sistemas eléctricos distintos, como es el caso entre Panamá y Colombia, facilitando un intercambio energético más eficiente y fiable.
La implementación de HVDC se destaca igualmente por su viabilidad económica y un impacto ambiental y social reducido, al necesitar menos espacio para las servidumbres de paso. Esta tecnología no solo se adapta mejor a la diversidad ecológica y los retos geográficos, sino que también proporciona ventajas técnicas como control dinámico de voltaje, capacidad de recuperación rápida tras fallos, amortiguación de oscilaciones, filtrado de armónicos, equilibrio de fases y regulación de frecuencia. Estas funciones mejoran notablemente la confiabilidad y resiliencia de la red eléctrica, mejoran la calidad de la energía y facilitan una integración más armónica con otros sistemas energéticos y recursos conectados, alineando el proyecto con las normativas internacionales y las últimas innovaciones del sector energético.