Interconexión Eléctrica Colombia-Panamá S.A.

Preguntas Frecuentes

ICP es la sigla de Interconexión Eléctrica Colombia-Panamá, una empresa creada con el propósito de viabilizar, diseñar, construir y operar la línea de interconexión eléctrica entre Colombia y Panamá.

El proyecto consiste en la construcción de una línea de transmisión eléctrica (en tecnología de corriente directa) desde la subestación Panamá II (Provincia de Panamá) hasta la subestación Cerromatoso (Departamento de Córdoba en Colombia).  El recorrido aproximado de la línea será de 500 kilómetros y su capacidad de transporte de energía de 400 Megavatios  (MW). 

La sociedad Interconexión Eléctrica Colombia – Panamá S.A. (ICP), que está constituida por ETESA de Panamá (50%) e ISA de Colombia (50%).

 

Así mismo, el proyecto cuenta con la cooperación técnica del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), para estudios técnicos y ambientales.

La interconexión eléctrica entre Colombia y Panamá hace parte del programa de impulso a la integración energética regional y busca a través de su desarrollo consolidar los proyectos de interconexión y al mercado regional en el marco del Proyecto Mesoamérica. Su ejecución conducirá a la integración del mercado Andino con el mercado Centroamericano, con los consecuentes beneficios no solo para los agentes de los dos países, sino también para toda la región, en términos de la optimización de los recursos disponibles, como medio para asegurar una mayor inserción de fuentes renovables, garantizar la seguridad energética de la región y acceder a recursos de energía eléctrica de menor costo. En detalle, el proyecto consiste en una línea de transmisión eléctrica desde la subestación Panamá II (Provincia de Panamá) hasta la subestación Cerromatoso (Departamento de Córdoba en Colombia). El proyecto será desarrollado en la tecnología conocida como transmisión de energía en corriente directa – HVDC, la cual representa grandes beneficios desde el punto de vista técnico, económico y ambiental.

La ejecución de la interconexión entre Colombia y Panamá posibilitará el acceso a fuentes de generación económicas, la optimización de los recursos energéticos y la reducción de emisiones de carbono.

La interconexión representa para Colombia una valiosa vía de exportación de energía, aprovechando su oferta disponible y brindar mayores oportunidades de negocio para todos los agentes de la cadena productiva. Esta infraestructura fomenta el desarrollo sostenible de energías renovables, permitiendo la exportación de excedentes en periodos de alta producción y evitando el desperdicio por vertimiento. En situaciones de déficit energético, la interconexión facilita la importación desde países vecinos, como ya ha ocurrido en algunas ocasiones gracias a interconexiones ya existentes. Gracias a la capacidad de algunos de sus embalses para almacenar agua, Colombia puede importar energía a bajo coste durante periodos de abundancia en los países interconectados, reservando el recurso hídrico para generar electricidad cuando la producción de energías renovables intermitentes, como la solar y eólica, no sea suficiente para satisfacer la demanda.

La interconexión eléctrica entre Panamá y Colombia emerge como una iniciativa estratégica que transforma a Panamá en un hub energético, aprovechando las sinergias regionales para importar o exportar energía de acuerdo con las variaciones del mercado, fomentando la eficiencia y el desarrollo sostenible. Este esquema de intercambio no solo proporciona una barrera contra el incremento de tarifas eléctricas, sino que también promueve la estabilidad económica, ofreciendo a hogares y empresas panameños un acceso más asequible y predecible a la energía. La integración de fuentes de energía renovable es un pilar central del proyecto, con la ventaja de disminuir las emisiones de CO2 y potencialmente reducir los costos eléctricos al utilizar recursos energéticos más económicos y sustentables. Además, la interconexión aprovecha las diferencias y complementariedades entre las matrices energéticas de ambos países, como la combinación de energía solar, eólica e hidráulica, asegurando un suministro continuo y diversificado. Esta red interconectada también brinda una capa adicional de seguridad ante posibles fallos o contingencias en el sistema de un país, permitiendo un flujo de energía desde el socio interconectado para mantener la continuidad y la resiliencia del suministro. Más allá de los beneficios económicos y energéticos, el proyecto lleva consigo un fuerte compromiso con la responsabilidad social y ambiental, ofreciendo beneficios directos a las comunidades cercanas al proyecto mediante programas sociales complementarios, educativos y de desarrollo de habilidades, oportunidades de empleo y acciones de protección ambiental, asegurando que el progreso técnico vaya de la mano con el avance social y la sostenibilidad ambiental.

La interconexión entre Panamá y Colombia extiende sus beneficios a toda la región centroamericana gracias a la red existente que une a Panamá con los demás países del istmo. Los beneficios que se derivan de esta integración son comparables a los que disfrutan Colombia y Panamá, proporcionando un valor agregado al Mercado Eléctrico Regional (MER). Las simulaciones del sistema interconectado muestran que la inclusión de la interconexión colombo-panameña tiene un efecto positivo significativo en la optimización y estabilidad del mercado energético de Centroamérica, ofreciendo un mejor aprovechamiento de los recursos y una mejora en la seguridad energética regional.

En la actualidad, el proyecto se encuentra en la etapa final de su viabilización, toda vez que los estudios técnicos y ambientales están cerca de ser culminados, los reguladores ASEP de Panamá y CREG de Colombia están desarrollando el esquema de armonización regulatoria de la Interconexión, para lo cual deberán suscribir un acuerdo específico que defina el tratamiento regulatorio detallado de los temas establecidos para dicho esquema de armonización (regulación armonizada), según lo dispuesto en el Acuerdo Presidencial firmado en el año 2019, y en paralelo, en el marco de una Cooperación Técnica Reembolsable con el BID Invest, ICP ha iniciado el trabajo de análisis financiero contado con el apoyo de una banca de inversión para la definición de una estructura financiera que permita el cierre y posterior desarrollo de la interconexión.

El proyecto de interconexión eléctrica entre Colombia y Panamá, que comprende dos estaciones convertidoras, dos líneas de transmisión terrestres -una en cada país- y un cable submarino, está diseñado para ser licitado en partes separadas debido a las diferencias técnicas significativas entre cada componente. El cable submarino asegura que la interconexión llegue a territorio panameño por vía marítima y completamente alejado de la frontera terrestre (Tapón del Darién) entre los dos países. El proceso de licitación ya ha comenzado para las estaciones convertidoras, que son fundamentales para el funcionamiento del sistema al convertir la corriente alterna en corriente directa. Sin embargo, la contratación de estos componentes está sujeta a una condición suspensiva. Esta condición garantiza que el proyecto solo avanzará si se logra obtener el consentimiento de las comunidades indígenas en las áreas afectadas y se consigue asegurar la financiación necesaria para completar el proyecto.

 

Este enfoque a la licitación y contratación demuestra un compromiso hacia una implementación responsable y respetuosa del proyecto. Resalta la importancia de la inclusión y el consentimiento de las comunidades locales, así como la necesidad de una planificación financiera sólida, asegurando que el proyecto pueda cumplir con sus objetivos sin imponer cargas indebidas sobre las partes interesadas.

El proyecto de interconexión eléctrica entre Colombia y Panamá será financiado mediante un esquema de project finance, un modelo de financiamiento que permite la distribución del riesgo entre varias partes y que está diseñado para proyectos a gran escala como este. En este esquema, los dos accionistas del proyecto, ETESA de Panamá e ISA de Colombia, aportarán una porción del capital necesario para el proyecto, asumiendo así una parte del riesgo. Sin embargo, la mayor parte de los fondos necesarios para el desarrollo del proyecto serán obtenidos a través de préstamos de la banca multilateral y/o privada, entre otras posibles.

 

Es importante destacar el papel crucial que han desempeñado el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) en el desarrollo del proyecto de interconexión eléctrica entre Colombia y Panamá. Estas instituciones multilaterales de desarrollo han proporcionado apoyo financiero no reembolsable a lo largo de los años, contribuyendo a la viabilidad del proyecto. Estos aportes han sido esenciales para cubrir los costos asociados a la planificación, los estudios de factibilidad y los esfuerzos de obtención de permisos, entre otros gastos iniciales que son cruciales para el lanzamiento exitoso de un proyecto de esta magnitud. Este respaldo financiero por parte del BID y la CAF subraya el interés y el compromiso de estas instituciones con el desarrollo de infraestructuras energéticas sostenibles y con la promoción de la integración energética regional. Su contribución al proyecto ayuda a mitigar los riesgos financieros para los accionistas y acentúa la importancia y la viabilidad de este esfuerzo de interconexión.

El proyecto de interconexión eléctrica entre Colombia y Panamá, con una capacidad total de 400 MW, se ha diseñado para ser implementado en una única etapa. Esto significa que todo el sistema de interconexión, que incluye las estaciones convertidoras, las líneas de transmisión terrestres y el cable submarino, será construido y puesto en funcionamiento de forma simultánea.

La finalización y puesta en marcha del proyecto ICP está sujeta a una serie de hitos críticos que actualmente se están abordando con meticulosidad y dentro de los plazos habituales para iniciativas de esta magnitud. En el horizonte inmediato, estamos enfocados en la conclusión de los estudios detallados, el diálogo y la consulta con las comunidades étnicas presentes a lo largo del corredor de la interconexión, así como en la consolidación de la estructura financiera del proyecto. Tras el exitoso cierre de estas fases preliminares, estimamos que el proyecto ICP podría iniciar operaciones después de un periodo de aproximadamente 30 meses, siempre y cuando se mantengan las condiciones favorables y se cumplan las expectativas de las etapas de planificación y construcción.