La conexión eléctrica transfronteriza, como la que se establecerá entre Colombia y Panamá, trae consigo varios beneficios significativos. Inicialmente, la competencia se intensifica al permitir que la energía de otros países entre en el mercado local, empujando a los proveedores nacionales a mejorar sus ofertas para permanecer competitivos. Esto contribuye a una disminución en los precios al por mayor de la electricidad, lo cual, a su vez, puede influir en la reducción de los precios al consumidor final. En Europa, por ejemplo, el comercio transfronterizo de electricidad generó beneficios de bienestar estimados en 34 mil millones de euros en 2021 (www.iea.org), en comparación con mercados nacionales aislados.
Otro aspecto destacable es el refuerzo a la seguridad y continuidad del suministro eléctrico. Las interconexiones funcionan como un soporte vital inmediato, permitiendo flujos de energía cruciales en momentos de necesidad y actuando como una salvaguarda para el abastecimiento.
Además, se observa un incremento en la eficiencia operativa de los sistemas interconectados. Las diferencias de precio entre las áreas conectadas permiten intercambios de electricidad, optimizando el uso de fuentes generadoras más eficientes y económicas. Esto asegura que la energía fluya desde regiones de bajo costo hacia aquellas con tarifas más elevadas.
Finalmente, la interconexión fomenta una integración más amplia de las energías renovables. A medida que crece la capacidad de conexión, también lo hace la capacidad de un sistema para absorber y gestionar mayores volúmenes de energía renovable de manera segura. Esto evita el desaprovechamiento de energía renovable excedente, que, en su defecto, puede ser exportada a países vecinos. Asimismo, en situaciones de escasez de producción renovable o fallos en la red, una robusta capacidad de intercambio posibilita la importación de energía de otros países, asegurando la continuidad del suministro.
Es crucial enfatizar que los enormes beneficios de una interconexión no justifican relegar el medio ambiente ni a las comunidades en su área de influencia. Por ello, el proyecto será desarrollado bajo los más altos estándares ambientales y sociales, buscando minimizar sus impactos incluso si eso implica mayores costos de construcción y operación. Este enfoque garantiza que, mientras se avanza hacia una integración energética regional y se reducen las emisiones de CO2, también se protege y respeta la cultura, biodiversidad y bienestar de las comunidades locales.
Comprometido con la protección y el respeto a las comunidades y el medio ambiente en el área de influencia del proyecto, ICP ha contratado firmas especialistas para realizar todas las tareas necesarias, incluida la inspección marina, para llevar a cabo los estudios ambientales. Dadas las particularidades y el recorrido del proyecto de interconexión eléctrica entre los dos países, se han desarrollado cuatro estudios ambientales. Los primeros dos, vinculados a la construcción de las estaciones convertidoras situadas en la Subestación Panamá II y en la Subestación Cerromatoso, ya han sido entregados a las autoridades correspondientes. En Colombia, se ha concedido el permiso ambiental necesario para iniciar la construcción, mientras que en Panamá se anticipa una pronta aprobación.
Los estudios restantes se enfocan en la línea de transmisión aérea y el tramo submarino del proyecto. Estas evaluaciones, adaptadas a los requisitos y contextos de cada país, serán presentadas a las autoridades ambientales competentes: MiAmbiente en Panamá y ANLA en Colombia. Estos estudios son fundamentales para avanzar con todas las etapas de viabilización del proyecto, asegurando un desarrollo responsable y sostenible que respeta el medio ambiente y las comunidades afectadas.